martes, 17 de septiembre de 2013

Nuevos vientos

-17 grados norte.

Es el momento de virar. El viaje ha sido largo, muy largo, pero agradable. Hemos sabido gobernar la nave con sabiduría, paciencia y tesón. Hemos disfrutado de algunas brisas que serían capaz de erizar una piel de cobre, y también de tormentas que hacen sentir a uno que está vivo, que la naturaleza se identifica contigo.

Y, ahora, es el momento de cambiar el rumbo . Pero juntos. Este timón sólo puede ser movido por dos. De la misma manera que uno sólo sería incapaz de hacer que girara, más de dos tampoco podrían, porque al final se estorbarían a sí mismos, y la nave encallaría.

Además, las dos velas reciben el impulso del fuerte aire, que hace que la nave se deslice sobre aguas tranquilas y que, a su vez, resista las más potentes tormentas.

En esta ocasión, las condiciones de navegación varían en la superficie, pero en el fondo, son las mismas. No importa que el mar nos lleve al sur, o al norte o al este; resulta indiferente que el destino sean playas o acantilados, que nos reciban con flores o con espadas; lo importante es que el barco navegue.

Y lo hará, seguirá dejando esa fina estela en el agua, que deja un reguero de recuerdos y momentos que a veces es necesario mirar desde la popa.

Pero mientras tanto, vamos a la proa.Súbete al mascarón.

¡Avante toda!

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