domingo, 16 de junio de 2013

Echegaray

Aún recuerdo aquella mañana de verano. El sol en Salamanca hacía que una Coca-Cola fría significara más que un refresco. Me paré en un kiosco, y compré una. Su sabor era el de un comienzo, el de una aventura que estaba por comenzar. Un prólogo de una gran aventura. Recuerdo aquel día en el que,a las pocas horas, cinco personas arrancaban aventuras particulares, pero relacionadas, unas cuartillas sueltas que se cosen para formar un libro.Nuestro libro. Y así fueron pasando los días. Grandes momentos. Muchas alegrías, muchas sonrisas dibujadas entre una familia en los que,sobre todo, brillaba el apoyo. Alegrando esas mañanas frías en las que todo estaba por decirse, cuando los logros eran semillas cultivadas. Y celebrando los mejores momentos,entre abrazos y locuras.Mucha locura,porque la felicidad es para los valientes,y un valiente sabe enfundar la cordura cuando es necesario. En aquellos episodios menos agradables, en aquellos antojos de derrota, nunca se ha permitido que el compañero caiga,que el hermano se derrumbe. Siempre ha habido aliento y sonrisas de reserva, pagar a la tristeza con alegría, y dejar que se quede la vuelta. Y ahora, apenas unos días. Sin embargo, no hay motivo para la tristeza. Nos esperan nuevas correrías juntos, nuevas aventuras que comentar por la mañana. Gracias por haber hecho de este año 365 oportunidades para ser feliz. Gracias por Echegaray Gracias.

No hay comentarios: