lunes, 15 de octubre de 2012

Verde

-¿Entonces estamos de acuerdo? En el viejo salón la luz de la vela iba decayendo.Todos los asistentes,ocultos bajo telas oscuras,dirigían sus rostros hacia la mesa de roble,cuya silueta se adivinaba pentagonal. En realidad,se conocían todo y nada a la vez.Tenían el inmenso poder que aquellos reyes que dirigen enormes imperios son capaces de ostentar. Y de hecho,tal y como ellos,conocían bien a sus iguales,aparentemente,pero en realidad,cada uno era mercenario de sus propios secretos. Esta noche estaba en juego el futuro de su mundo.Uno de ellos pretendía llevar las riendas del destino con fuerza y agresividad. A su lado,había otro que quería basar las acciones futuras en el materialismo,entendiendo que hasta las estrellas tienen un precio,si se sabe negociar.Un tercero ansiaba el dominio sobre los demás, y para ello,ofrecía nada más el humo naciente de una hoguera de mentiras. En cuarto lugar,alguien que escribía a toda prisa y permanecía inquieto,instaba a que los demás se dieran prisa. Finalmente, e ignorada por completo,una mujer permanecía en un rincón,en silencio. Cuando llegó el individuo esperado,quiso saber sus decisiones. - ¿Y bien? - Señor,queremos guiaros el resto de vuestra vida,sea corta o breve,pero necesitamos apartar a aquella mujer,la del rincón- dijo uno de ellos. - ¿Cuál es el motivo?- inquirió lentamente el señor. - Que no quiere aportar nada. - Entonces marcharos todos,quiero que sea ella mi única consejera. Y así fue como decidió que la Esperanza guiara sus pasos, pues cuando todo lo demás nos pierde o nos abandona,es cuando ella se manifiesta,siempre cuando más necesaria nos es.Y por ello,prefirió no ser violento,egoísta,mentiroso e impaciente.

1 comentario:

Fertxu dijo...

Genial!! Muy apropiado hermano ;)