miércoles, 17 de octubre de 2012

No son sólo gotas

Suele decirse que los días de lluvia son para disfrutarlos en casa.Que no hay nada mejor como estar recogido en un sofá suave,mientras con una taza de leche caliente se contempla el cielo lluvioso,mientras las gotas protestan en los cristales,como si desearan entrar a formar parte de nuestro pequeño Edén. En cambio,soy de aquellos románticos que creen que la Naturaleza y la vida del hombre comparten un vínculo tan estrecho como poderoso. En algunos casos en mayor medida,en otros menor,pero el clima siempre nos susurra desde estados de ánimo hasta sensaciones,pasando por ocurrencias diversas. Cuando veo llover,veo como el cielo se desprende de todo ese agua,siento la necesidad de correr bajo sus caricias.Esa sensación de libertad que me ofrece un ente que viaja velozmente,que no teme a caer y no se preocupa por donde hacerlo,porque lo hará suavemente sea donde sea. No importan los parapetos o las trincheras; si entras en su terreno,en su combate, se cuela por la menor de las ranuras.Esa facilidad que algunas personas comparten para adentrarse en nosotros,para acceder a todas nuestras puertas. Esa capacidad de plantar la semilla de la tranquilidad en lo más profundo del alma. Posiblemente,aquel que ansía la fuerza extraña la tormenta. Los que queremos seguir siendo libres,y ser capaces de adentrarnos en los recovecos del alma de quienes amamos,buscamos la lluvia. Ese afán por seguir conociendo sus inquietudes,sus vivencias y sus momentos. Esta tarde he visto llover. Y no podría estar más animado.

2 comentarios:

Esther Sánchez dijo...

Feliz 17 mi amor... Te quiero mucho!!

Fertxu dijo...

Muy bueno, si señor. A mí también me encanta esa sensación. Un abrazo!!