miércoles, 10 de octubre de 2012

Buenos consejos

Camina en silencio.Sólo es capaz de escuchar sus pensamientos,al frío y lento ritmo de sus pesadas pisadas.Sus ojos miran el suelo,pero en realidad,no ven nada.Mientras la lluvia azota la ciudad,los destellos dorados de las farolas parecen guiñarse en apagones para reírse de su soledad.Las piernas,empapadas,pasan a un segundo plano.Los atajos pierden todo su sentido cuando no se quiere ni se sabe llegar a un destino. En un momento,todo su mundo comienza a girar deprisa,y cuando quiere abrir los ojos,la boca le sabe a sangre,y la suavidad pastosa del barro arropa sus manos.Las lágrimas se funden con el agua de lluvia.Y cuando sigue caminando,tras dejar su dignidad hundida en el barrizal...una mujer anciana pidiendo. Unas arrugas le sonríen.Sus ojos,dos gotas negras que desprenden sabiduría.Como sus manos,huesos estirados y agrietados que se esconden tras unas mangas.Su voz,dulce y quebrada como un caramelo de miel tras el primer mordisco,pregunta: -¿Dónde caminas? -A ninguna parte. -Dile a la soledad que se vaya,y siéntate aquí.-Sus palabras eran certeras,hacían diana,impulsadas por sus labios arqueados.- Ahora que se ha ido la soledad podemos hablar con calma.En realidad,no te diré mucho.Simplemente...que la sonrisa está en el último bolsillo del pantalón donde mires. Y era verdad. Siempre que buscamos la felicidad se nos olvida mirar en los bolsillos donde la gente que nos quiere no para de llamarnos.Y es que no hay nadie más sabia que la experiencia,que allí se quedó sentada.

2 comentarios:

Fertxu dijo...

Genial ;) Me encantó, tomo nota amigo.

Esther Sánchez dijo...

Me encanta amor, la soledad siempre es pasajera... ;)
Te quiero!!!