sábado, 4 de febrero de 2012

¿Un café?


El olor del café cuajándose en la cafetera me invita a sentarme.Mientras lo vierto en la taza y dejo que la azúcar caiga nevando sobre su superficie,veo como lentamente el líquido la abraza y la sumerge en su sabor amargo,dejándose endulzar por dentro.

Camino por la calle,sintiendo el viento como compañero mientras acaricia mi cara y la refresca.Como siempre,mi mente es un criadero de sensaciones,una paritorio de ideas donde las neuronas las cuidan desde que nacen hasta que maduran y salen a la práctica.

Esta mañana me ha dado por reflexionar sobre lo que mis sentidos captan.Veo muchas personas enfundadas en abrigos de visón,como el cazador que mata a un león en justo combate y se pone sus pieles.La diferencia es que no sé qué cazan este tipo de personas.¿Suerte?¿Felicidad? Observando sus caras,no creo que cacen ese tipo de animales...

Todo esto me lleva a pensar que quizás la suerte o la felicidad sean como animales pequeños, escurridizos que uno atrae a sí mismo si los trata con la paciencia y ternura que el propósito necesita. Si consigue perseverar en su trato,podrá disfrutar de las mieles de su compañía,sin utilizar para ello empresas arriesgadas y fulgurantes.

Quizás la suerte o la felicidad son como el café.Taza pequeña,elaboración pausada, y degustación más lenta todavía.

Quizás las cosas pequeñas son las importantes.Y a veces,si son amargas,podemos dejar que nieve un poco de azúcar.

Como el café.

1 comentario:

peke* dijo...

a veces un poco de azúcar no es suficiente para esos momentos amargos, y se necesitan kilos y kilos de azúcar. Pero en el fondo sabes que no te van a servir para nada... porque por mucha azúcar que eches al momento siempre lo recordarás amargo, al igual que el café; siempre tendrá el sabor amargo.

Un beso!