domingo, 17 de abril de 2011

Con la esperanza de...


Sudor.Gotas discretas que perlan su frente.Gotas que se abren paso por la suciedad negra que ahora croma su piel.Fragmentos de agua que significan esfuerzo y tiempo que,invertidos,ahora abandonan su hoy.

Atravesando un callejón de piedra,las sombras de los murciélagos acompañan sus estridentes chirridos. Las piernas flaquean,ha caminado muchos años tras esto.Cuando tras tantas investigaciones llegó aquel informe...resulta que podía ser. "No-pensó-,seguro que se trata de otra broma."Pero se lanzó a la aventura,pues esta vez,su ilusión era titánica, y movía con decisión sus pasos. Atravesó a nado un océano con pirañas hambrientas, que con sus dentelladas,pretendían aminorar su marcha.Pero a un corazón ilusionado,nada le detiene,las heridas no duelen.

Después,se enfrentó a la soledad que el desierto esconde. La aridez de las incertidumbres que genera el propio camino enrojecían su piel,pero la decisión estaba tomada,y siguió adelante.

Para llegar hasta el templo. Las hiedras caían armoniosas,flotando, alrededor de la parte superior.Dos grandes y bellos óculos filtraban la luz del sol,y descansaban sobre la entrada, cuya puerta era horizontal. Bajo ella, las escaleras recorrían el resto del monumento,destacando su belleza. Pero el interior,al que había que acceder sin abrir los ojos,pues la luz era cegadora,se percibía mas fascinante.

Y finalmente,sobre un pedestal...allí estaba.Encontró ese tesoro.No dolían los comentarios mientras nadaba,ni tampoco las incertidumbres que las cicatrices dejaban...había llegado hasta la sonrisa verdadera,una que sólo se puede cuidar con calma,y que existe de verdad.Pero para ello,hay que quitarse las vendas de la realidad,y mirar sin abrir los ojos...

(Gracias)

lunes, 11 de abril de 2011

Feliz en el asteroide B 612


-Bueno,pues este es el último.

Subido a la rama de un árbol, la inmensidad se le antojaba pequeña. Estaba agotado. Sintió esa sensación de agotamiento extremos que padecemos al atardecer en verano,después de haber estado todo el día haciendo cosas. Eso le recordó lo mucho que echaba de menos aquella época en la que nada importaba salvo sonreír.Aquellos momentos en los que un helado de chocolate se derretía entre los dedos...que se quedaban pegados.

Mientras miraba sus manos,sentía su dedo corazón y el índice unidos por la crema de chocolate, pensaba en una curiosidad. Resulta sorprendente que el dedo que utilizamos para señalar lo que no conocemos,quede unido dulcemente al corazón...¡qué poderes teníamos de niños con sólo manejar un helado!

Helado se volvió su futuro.Creció...y su alma se fue.Dejó de creer en la magia, en que las sonrisas se pueden acariciar y echarlas a volar.Olvidó que las personas tienen algo bueno en el fondo,como poco,que nos debe importar más lo que no vemos que lo que nuestros inocentes ojos perciben.

Pero todo eso terminó. Cogió sus alas y se fue a un asteroide.Allí había una rosa, y se dedicó a cuidarla. Cortó todos los enlaces que le ataban al materialismo,lo superficial...y dejó la puerta abierta. Aquel que quisiera darle un abrazo o pedírselo,sabría como llegar.

- Y ahora,voy a tumbarme a mirar las estrellas,que esta noche....tienen mucho que contarme.