jueves, 13 de octubre de 2011

Jeroglífico


Una noche más,el color de la esperanza daba abrigo a mis ideas,mientras fuera,en el mundo exterior,el viento cortaba el aliento.Necesitaba esa sensación de estar protegido del frío de la noche.Jamás había experimentado ese contraste.Aparentemente no estaba pasando nada,y sin embargo,todo estaba ocurriendo.Respiraba con calma,tan despacio que era consciente de que,poco a poco, me estaba quedando dormido.

Durante el tiempo que estuve dormido,me costaba distinguir qué era real y qué no.Insistía a la Luna para que se quedara esa noche haciendo horas extras,pero evidentemente,no me hizo caso. No podía ser más feliz.

Zumbidos.El sol había despertado a los mosquitos que aleteaban alrededor de la guarida.Nada podría hacerme levantarme salvo el hecho de pensar que ese recuerdo me acompañaría eternamente.

Ahora,esos momentos son ecos que invitan a repetirse...si quieres

martes, 4 de octubre de 2011

Un jardín propio


Se puede comparar la vida con un camino, con etapas por vivir,con altos en el camino,piedras...en cambio,prefiero mirarla como si fuera un jardín.

Tenemos primero un solar de tierra. Hay que plantar con cuidado las semillas de lo que esperamos obtener más adelante. A veces agacharse a enterrar bien lo que más tarde serán sueños tangibles nos cuesta trabajo,y nos hace desistir. Pero la paciencia es tan necesaria como el agua para que todo brote como queremos.

Encontramos que en ocasiones brotan malas hierbas que ahogan a las que cuidamos. Es labor de uno mismo,con la misma paciencia que a la hora de sembrar,quitarlas,exterminarlas. Nos pinchan, envenenan...pero ya habrá tiempo de darse pomadas y ponerse tiritas.

Crecen hermosas enredaderas que adornan nuestra casa, que como el alma,es lo más profundo de nosotros. Estas plantas siempre están ahí, como toda esa gente cercana,haciendo de nuestro hogar más acogedor y tapando la humedades que dejan los malos momentos.

Y tengo la suerte de tener en el jardín una rosa. Puedo sentarme a su lado horas para admirarla,para detenerme a contemplarla punto por punto,descubriendo cada vez más y más detalles que me sorprenden. Tratando de cuidarla cada día para que no marchite, poniéndole una campana de cristal que la abrigue...

Sí,me siento orgulloso de mi jardín. Gracias