martes, 27 de septiembre de 2011

Como en casa...


Sudor frío...el calor empezaba a hacer mella.Mientras caminaba por la calle iluminada por el sol,añoraba la oscuridad. Aquellos días donde las sombras recogían sus pensamientos en silencio.Un silencio, por cierto,roto por el bullicio de la gente que corría por las calles,programada para ello.Pensaba en cómo han olvidado que a veces no es necesario conocer el destino para disfrutar el camino...


Su camino.Su camino más especial se podía medir en baldosas. La gente lo miraba extrañada,pues iba contando atónito las baldosas que pisaba. ¡Más de cien había enumerado ya!¿Para qué se trazan senderos tan largos que quizás no se recorran?Es más sencillo disfrutar de porciones pequeñas de tiempo,poco a poco. Un minuto se compone de sesenta segundos,y para sumarlos,hay que comenzar por el primero,no se pueden agrupar de golpe.Tantas prisas...

Añoraba la calma.Esa que sólo le daba soñar.Y es que soñar le permitía comprender las metas antes de vivirlas,hacerlas suyas...para él,cada deseo era especial,diferente al resto. Podía distinguirlo sin ponerles nombres,a fin de cuentas formaban la tela de su futuro. Porque el porvenir lo escribía él,paso a paso,baldosa a baldosa...

Esta vez lo miraban con muecas burlonas.Y él...se reía en el fondo. Y es que parece ser que los cuerdos jamás vieron a un loco sin camisa de fuerza.De hecho...nunca supieron verle,a secas.

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