martes, 31 de mayo de 2011

Una mirada atrás


Esta época me acerca especialmente a mi infancia. Todos aquellos que me conocen un poco saben que considero la imaginación como el motor de los sueños,las metas,la felicidad...y es en la niñez donde germina esa cualidad,como la semilla de una jazmín que debemos cuidar y admirar.

Y es que hoy día no quiero hacerme grande.Cuando era pequeño (de edad) caminaba por la calle y todo me impresionaba. La lluvia me intrigaba al caer (¿por qué no se se apaga ese grifo?);los relámpagos me enseñaron pronto la fuerza natural,como grietas del mismo cielo; y esas cosas transparentes que caen del cielo...

Actualmente rondo las 22 motas de arena en el reloj de mi vida.Aunque sé que es poco,aún es más que 21,20 o 19.Y es que cada paso que doy me aleja en el tiempo de aquel maravilloso período,pero mi locura sigue fiel a su espíritu.Porque prefiero ser un loco de atar a un cuerdo atado.Porque prefiero seguir desplegando mis alas sin pararme a pensar en el motivo de las cosas...a fin de cuentas,es el agua el que refresca,no la piedra de la cual brota...


Por eso,caminando a casa he vuelto a desearlo. ¡No quiero hacerme grande!

1 comentario:

Fertxu dijo...

Ni yo!!! jajajajjaa
La pena es que no nos queda más remedio, o eso dicen...
Sabes?? Te contaré un secreto. El cuerpo en el que habitamos no es más que un medio de transporte, tristemente este se va desgastando, pero eso es normal, como todo aquello que es material...
Piénsalo, lo que se hace mayor no es más que lo que podría ser un coche, una moto o un patinete :)
Realmente nunca envejecemos. Cuántos años tiene tu espíritu???