miércoles, 18 de mayo de 2011

¡Examen!


Sentado en el pupitre,miro las agujas de mi reloj.Esta vez el maestro se retrasa,y no puedo más. Siento que de repente todo lo que he aprendido es como la cera de una vela,que ha dejado su huella,pero ha sido retirada.

Pero por fin se abre la puerta,porque la vida tarda,pero siempre hace acto de presencia.En silencio,reparte hojas en blanco,y se sienta.Anonadados,todos los alumnos nos miramos,y todos comienzan a escribir.Todos menos yo.

Empiezo a pensar en qué poner sobre este papel virgen,inmaculado. No hay preguntas a la que responder,pero al fin y al cabo eso es el día a día,un lugar donde los interrogantes nos los ponemos nosotros,en ocasiones. Y esta es una de ellas.

Cuando me quedo sólo en la sala, entrego el examen en blanco. Ella me pregunta,mirándome fijamente,qué nota merezco.Y siendo sincero, cierro un segundo los ojos y contesto.

-Sinceramente,creo que ninguna.Porque hoy por hoy,tengo todo cuanto puedo desear,con lo que tengo más de un sobresaliente en ese sentido.No obstante,siento que puedo mejorar cada día con los que me rodean,así que cualquier calificación sería imprecisa,tanto para bien,como para mal.

- Enhorabuena,está usted aprobado...

Aire.

Y sobre todo,tumbarme a tu lado y dejar de responder a cuestiones que nadie ha planteado.

1 comentario:

anis dijo...

genial, este me ha encantado.
se lo diré a manzanita el jueves :)

yo tb cuando me dan el examen, por un momento no recuerdo nada :)
siempre me pasa