lunes, 11 de abril de 2011

Feliz en el asteroide B 612


-Bueno,pues este es el último.

Subido a la rama de un árbol, la inmensidad se le antojaba pequeña. Estaba agotado. Sintió esa sensación de agotamiento extremos que padecemos al atardecer en verano,después de haber estado todo el día haciendo cosas. Eso le recordó lo mucho que echaba de menos aquella época en la que nada importaba salvo sonreír.Aquellos momentos en los que un helado de chocolate se derretía entre los dedos...que se quedaban pegados.

Mientras miraba sus manos,sentía su dedo corazón y el índice unidos por la crema de chocolate, pensaba en una curiosidad. Resulta sorprendente que el dedo que utilizamos para señalar lo que no conocemos,quede unido dulcemente al corazón...¡qué poderes teníamos de niños con sólo manejar un helado!

Helado se volvió su futuro.Creció...y su alma se fue.Dejó de creer en la magia, en que las sonrisas se pueden acariciar y echarlas a volar.Olvidó que las personas tienen algo bueno en el fondo,como poco,que nos debe importar más lo que no vemos que lo que nuestros inocentes ojos perciben.

Pero todo eso terminó. Cogió sus alas y se fue a un asteroide.Allí había una rosa, y se dedicó a cuidarla. Cortó todos los enlaces que le ataban al materialismo,lo superficial...y dejó la puerta abierta. Aquel que quisiera darle un abrazo o pedírselo,sabría como llegar.

- Y ahora,voy a tumbarme a mirar las estrellas,que esta noche....tienen mucho que contarme.

1 comentario:

anis dijo...

principito! soy aniscuis :)