martes, 1 de febrero de 2011

Equilibrismo


Un bosque en cuyos árboles se guarecen los cuervos,que entonan la banda sonora propicia para una noche como esta. El frío ha llegado puntual a la cita,y despliega todo su encanto sobre la hierba,los animales...y sobre mí,que camino por un sendero iluminado únicamente por el pálido aliento de la luna llena.Llevo mucho tiempo caminando por aquí,desde que una serie de malas decisiones me encaminaran hasta este destino.

Miro hacia atrás en el camino,y no veo mi punto de partida,no puedo utilizar como referencia el camino hecho hasta ahora.Mis pisadas quedan ocultas por el barro,y totalmente desorientado,me siento un momento sobre una piedra.

¿En qué momento?¿Cuándo me desvié hacia este lugar,donde nada se ve,ni se oye,ni se puede tocar sin peligro?Tengo que salir de aquí...algo hay que merece la pena lo suficiente como para abandonar este bosque hostil.

Y entonces corro.Arranco los pies de un barro que enloda mi libertad,que no me deja caminar.Creo que las cosas pueden ocurrir luchando y teniendo fe.Cuando cojo velocidad,me envuelve una agilidad similar a la de un jirón de viento,y me enfrento a las ramas que se interponen entre mi y todo lo que alumbra esta oscura noche invernal. Paso a través de ella...y entonces llego.

Termina la oscuridad.Cuando salgo, me doy cuenta de que todo momento amargo es la introducción a lo dulce.Ahora camino recto...o torcido,según el cristal con el que se mire.

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