viernes, 24 de diciembre de 2010

Sin camisas de fuerza




La locura es un don tan delicioso...reniego de la cordura.Para alguien cuerdo una canción tiene ritmo,letra, melodía.Para alguien como yo,es más que eso, es una cadena tangible de momentos que nos amarran con fuerza a los bellos recuerdos,que nos arrancan una sonrisa,que vierten lágrimas en nuestros ojos,que expresan más que una palabra.

La belleza de lo más sencillo se escapa a lo racional. Una sonrisa,por ejemplo. Aquellos que aún utilizan la camisa de fuerza sólo captan que algo agrada si ve sonreír. En cambio,aquellos que intentamos ver algo más,percibimos como el alma de la otra persona nos susurra,nos abraza,nos deja recostarnos en quietud.Es más,somos capaces de dibujarle una sonrisa a quien la ha perdido,como resucitar la alegría,sacándola de las crueles garras de la tristeza...es tan buena medicina sonreír...

Hay veces que,rodeado de gente,se puede transmitir un secreto a un cómplice,sólo con guiñar. Aquel que no lo entienda no verá más que a dos personas tramando,o un simple gesto.Pero puede significar "Gracias", "Te quiero","Vuelve pronto", "Me he dado cuenta de eso..."

Son rasgos que sólo leemos aquellos que un día renunciamos a pensar todo.Porque para pensar en aquello que amo,en esas personas que un día plantaron su bandera en mi vida, no puedo entender lo que significan para mí si no es cerrando los ojos,los oídos...

Por eso,desde mi locura,no beso con los labios, ni acaricio con las manos,ni miro con los ojos...ni siquiera utilizo la nariz para olfatear. Todo eso queda candado, como esas juguetes que utilizamos de cuando en cuando...y dejo que sea mi locura quien lo haga.

"No son molinos,son gigantes..."Desde luego que lo son.