jueves, 10 de septiembre de 2009

Sueños de cristal


Llega el momento.Son las 9,suena el despertador y abro los ojos.Al principio no se donde estoy,si en ese banco del parque o en la cama.La suavidad de las sábanas sobre mi piel me recuerda dulcemente que sí,que acabo de despertar,pero me queda en los labios un final amargo.

Mientras remoloneo,cierro los ojos,haciendo un esfuerzo por recordarlo.Estaba yo esperando.Podría sentir el aire suave despeinando mis ideas,que se apelotonaban durante mi espera.En realidad,sabía que no vendrías,que no quedarías conmigo.

Pero pasas delante de mí,y hasta el sonido de los pájaros enmudece.Te sientas a mi lado,y cuando ves el sudor perlar mi barba,resultado de días de espera incesante,me lo retiras con cariño.Me das un abrazo,un beso...y te vas.

Tras un día pensando,comprendí.Puede ser que eso nunca ocurra,pero cuando sienta tristeza,esa sonrisa romperá mis fracasos.La caricia que retiraba mi sudor,eliminará también su sabor amargo.

No se puede vivir de los sueños,pero sí recostarse en ellos cuando nos sentimos cansados.Nos ayudan a ver a través de ellos,pero son frágiles...como el cristal

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